La muerte de Steve Jobs ha conmocionado
el mundo. Miles de personas le han rendido tributo. No fue un artista que nos
emocionara con sus creaciones ni un inventor que hiciera grandes
descubrimientos. Fue tal vez la mejor personificación de lo que Schumpeter
denominó emprendedor. Una persona que alteraba la situación del mercado aportando
nuevas soluciones a los consumidores. Es conocido las críticas de Jobs a los
estudios de mercado, defendía que los consumidores no sabían lo que realmente
querían hasta que se lo mostraras. Esa capacidad de saber lo que los clientes va
a demandar es sin duda una cualidad que tenía Jobs y que está alcance de muy
pocos dirigentes empresariales.
Esa capacidad le reportó
millones de dólares a pesar de que su motivación era la posibilidad de crear
nuevos productos para cambiar la vida de la gente. El dinero provino de la
satisfacción de millones de clientes con sus productos. Los clientes estaban
dispuestos a pagar altos precios por unos productos que consideraban mejoraban
su calidad de vida. Pero de la misma manera que Jobs tenía otras motivaciones,
muchos de sus clientes no sólo mostraban su satisfacción comprando sus
productos sino que su muerte ha provocado una ola de homenajes a lo largo de
todo el planeta.
Otros millonarios han sido
homenajeados por la misma labor que les ha reportado millones de dólares de
beneficios como el caso la concesión del Premio
Príncipe de Asturias a Google. No podemos olvidar que
no todas las formas de obtener beneficios son igual de respetables y que la
presencia de beneficios en muchas ocasiones refleja que se han
atendido correctamente los deseos de los consumidores y que es la
recompensa o el regalo
de éstos a los empresarios que lo han hecho posible.

Estoy de acuerdo en que Jobs era un emprendedor con visión, pero también es posible que simples factores estocásticos -la suerte vaya- y una posición de privilegio en el mercado explicara una parte importante de su éxito. Para disminuir los efectos de la suerte y el privilegio, existen una serie de mecanismos redistributivos sobre los que Jobs no parecía estar muy de acuerdo al menos al juzgar por las acciones que acometía desde su empresa. Estos días pasados hemos sido inundados por todo tipo de hechos azarosos e insustanciales sobre la vida de Jobs, los medios se han volcado en detalles del todo insignificantes sobre la vida personal de esta persona. Sin embargo no he visto un sólo medio -perdona si me pongo Chomsky, pero es que no he visto ni uno- que haya aprovechado para comentar que Apple junto con Pfizer, Microsoft y otras grandes compañías tenía montado un enorme grupo de Lobby sobre el congreso de los estados unidos registrado bajo el nombre de "Win America" a través del cual presionaban y compraban voluntades en el congreso estadounidense para salirse con la suya ante el hecho de que han desviado más de un billón de dólares en paraísos fiscales. Por lo demás estoy básicamente de acuerdo con lo que escribes en este post, especialmente con eso de que "no todas las formas de obtener beneficios son igualmente respectables".
ResponderEliminarTampoco podemos censurar la suerte porque entonces deberíamos prohibir los juegos de azar.
ResponderEliminar