Si algo sabe Richard Branson es vender. Cuando anunció que iba a dedicar 1.900 millones de euros a la lucha contra el cambio climático no se refería a donarlo a una ONG sino a invertirlo en una nueva empresa de su conglomerado, Virgin Fuel, dedicada a la producción de un combustible limpio no basado en el ethanol. Las inversiones de Branson en empresas medioambientales se canalizan a través de la Virgin Green Fund dedicada a detectar negocios con un importante potencial de crecimiento. Se centra en empresas dedicadas a la producción de energía renovable y al uso más eficiente de los recursos naturales. Ya invierte en empresas de producción de biodiesel, energía solar, gestión del agua y en herramientas de mejora de la conducción.
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