
Recientemente se han presentado las cuentas de la Santa Sede en las que se reflejaban unas abultadas pérdidas.
La razón por la que presente pérdidas es la misma por la que presenta ganancias, porque lleva una contabilidad aunque no sea una empresa. La obtención de beneficios o pérdidas no se materializó hasta el siglo XIX cuando se creó el Instituto de Obras Religiosas encargado de elaborar los presupuestos y llevar una contabilidad de la institución. Durante dos mil años
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