La separación entre la propiedad y la gestión de las grandes
empresas hace que los directivos traten de proteger sus puestos no solo
satisfaciendo a los propietarios sino también proyectando una buena imagen ante
la sociedad en general con objeto de tener lo que se conoce como buena prensa.
Así muchas veces olvidan los intereses de los accionistas (ver post ¿Quién
se preocupa de los accionistas?) mientras en muchas ocasiones los
accionistas olvidan la empresa (ver post Merecen
los accionistas cobrar dividendo).
Pero esto no es algo que haya surgido con la Responsabilidad
Social Corporativa, anteriormente los directivos han utilizado otras
herramientas para proyectar una imagen de racionalidad y eficiencia: círculos
de calidad, TQM o reingeniería. Pero cuando una determinada técnica se difunde
hasta el extremo de adoptarse por casi todas las empresas pierde la capacidad
de dotar de diferenciación a la labor del directivo por lo que pierde su
utilidad para mantenerlo al frente de la compañía. Por lo que a partir de ese
momento dicha herramienta pasa progresivamente a caer en desuso. El siguiente
gráfico muestra el ciclo de vida de diversas técnicas de gestión.
¿Puede considerarse a la Responsabilidad Social Corporativa
como una de esas herramientas utilizadas por los directivos? Algunos autores
defienden que la RSC no pasará de moda y se mantendrá al haber cambiado el
sistema de valores de los ciudadanos. Pero si hacemos un repaso por la historia
de la RSC podemos comprobar que ha habido un cambio periódico sobre lo que
consideramos RSC que se asemeja a las fluctuaciones cíclicas de las
innovaciones del management. Y todas las variaciones no han logrado obviar la
dificultad de la medición de la responsabilidad (ver post ¿Cómo
medir la responsabilidad?)


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